lunes, 28 de septiembre de 2009

Depeche Mode - Violator (1990)


Violator es el séptimo álbum del grupo inglés de música electrónica Depeche Mode (Andrew Fletcher, Martin Gore, Alan Wilder, David Gahan) producido durante 1989-90 y publicado en 1990.

Fue producido por el grupo y Mark Ellis Flood. Todas las canciones fueron escritas por Martin Gore.

Con motivo del disco, Depeche Mode realizó durante 1990 la gira The World Violation Tour.

Junto con los álbumes Some Great Reward (1984), Black Celebration (1986), Music for the Masses (1987) e incluso el Songs of Faith and Devotion (1993) se discute que es el mejor álbum de Depeche Mode.

Es considerado uno de los mejores discos de la historia y el mejor y mas influyente de la musica electronica, superando al Autobahn de Kraftwerk.





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The XX -XX (2009)


Otra de las sensaciones de la temporada son estos londinenses llamados The XX. Procedentes de la Elliott School de Londres, que cuenta con alumnos aventajados como Burial, Four Tet o Hot Chip, la banda comenzó sus primeros pasos hace escasamente un año y en tan solo unos meses ha acaparado todo tipo de elógios de la prensa de la islas convirtiéndose en una de las grandes promesas de rock británico. Acaban de publicar su debut homónimo en Young Turks, sub-sello de XL y lo verás reseñado y charteado en los tops más punteros. Musicalmente el disco no tiene desperdicio: 12 cortes de atmósfera asfixiante y melodías contagiosas.
La ecuación vocal chico-chica de Romy Madley Croft (guitarras) y Oliver Sim (bajo), imprime un aroma oscuro e inocente a un trabajo que se mueve bajo los parámetros de la electrónica indie y se expande hacia el post-punk con influencias dub, en el que Jamie Smith teclista y productor del álbum se mueve como pez en el agua.

Tracklist:
01.Intro
02.Vcr
03.Crystalised
04.Islands
05.Heart skipped a beat
06.Fantasy
07.Shelter
08.Basic space
09.Infinity
10.Night time
11.Stars





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Tokyo Sex Destruction - Black Noise Is The New Sound! (2004)


Llega el nuevo sonido, la nueva actitud y el nuevo disco de Tokyo Sex Destruction. Los cuatro de Vilanova han encontrado un hueco en su apretada agenda de conciertos por Europa y Estados Unidos para grabar 11 nuevos temas que confirman lo que todos sospechábamos: detrás del salvajismo de sus directos, de su actitud desafiante y descarada, de su pasión por el descontrol y el sudor en el escenario se esconde una banda que sabe tocar, que sabe perfectamente lo que está haciendo y que ha conseguido el equilibrio perfecto entre el caos y la entrega del directo y unas composiciones sólidas, trabajadas y redondas. Los Sonics y MC5 siguen estando en las coordenadas básicas de la banda, si bien en este "Black noise is the new sound" la banda ha destapado su pasión por la psicodelia, los arreglos de todo tipo (percusiones, teclados, armónicas...) y su buen hacer a la hora de combinar medios tiempos y temas cercanos al pop psicodélico con los temas salvajes marca de la casa a los que nos tienen acostumbrados tras sus dos primeras referencias "Le red soul comunnitte (10 points program)" y "The big red box for the syndicate of emotions". La banda ha crecido, han aumentado sus puntos de mira musicalmente y los guiños retro de su música ya no sólo abarcan el rock'n roll garajero de sus inicios, sino que se aventuran en sonidos y estructuras que pueden recordar a partes iguales a los Doors, The Animals, Hendrix o The Kinks. Encontramos en este disco a unos Tokyo Sex Destruction con ganas de sonar directos y cercanos (una vez más el trabajo de Santi Garcia a los controles de grabación le da a la banda un sonido añejo, crudo y sin artificios), con ganas de demostrar que se desenvuelven bien en la tormenta sónica de temas como "The bridge" o "New magazines" y de ahí pasar a las melodias pop de "Birds on the velvet roof" de la misma forma que dan rienda suelta a su vena mas experimental y psicodélica en temas como "Black cold heart" o "Soul party N.2". Todo un tratado de rock'n roll, soul, psicodelia y desparpajo punk en el disco que confirma a Tokyo Sex Destruction como una gran banda que se puede mover con soltura tanto en circulos puristas de rock como en la escena punk y basicamente en cualquier sitio donde la música sincera, directa y honesta sea valorada. Un 10 para ellos.






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martes, 22 de septiembre de 2009

The Whitest Boy Alive - Rules (2009)



La canción ‘Hay Un Hombre Que Lo Hace Todo’ de Astrud podría resumir la trayectoria de Erlend Øye. El noruego de 33 años lleva desde 1998 convirtiendo en oro todo lo que toca. Halagado por la crítica y el público de cualquier país, su aventura con Kings Of Convenience le situó como figura a seguir en la escena musical, de ahí que sellos tan importantes como Studio !K7 o Astralwerks le tengan en su catalogo y le dejen hacer lo que le plazca.

Su último experimento ha sido volver a la formación de grupo con The Whitest Boy Alive y plasmar los frutos conseguidos de una de las mejores referencias publicadas bajo la serie DJ-Kicks: Erlend Øye (2004, Studio !K7). Ahí mezclaba el pop con todos los elementos electrónicos a su alcance para dar a las canciones otro ritmo y el experimento salió soberbio.

Desde 2006, con Dreams, Erlend Øye dedica su tiempo a compaginar el proyecto de grupo junto a Marcin Öz (bajo), Sebastian Maschat (batería) y Daniel Nentwig (Rhodes y Crumar). Dreams (2006, Bubbles Records) fue su presentación tras tres años de ensayos y dudas de si formarse como grupo profesional y ahora llegar Rules (2009, Bubbles Records), su segundo LP con el que el noruego cambia de aíres de fondo para irse a grabar a México, concretamente a un estudio situado en Punta Burros (Nayarit).

Este viaje a México no es casual, Erlend Øye sigue tirando del pop que le valió el reconocimiento pero bajo un filtro de la música brasileña bastante presente tanto en las líneas de bajo como en las melodías. La bossa nova en Rules le consigue restar el protagonismo a la influencia de Daft Punk y al gusto por los sintetizadores.

Es precisamente la línea de bajos y de guitarras las que inundan Rules y las baterías guardan la suavidad de ciertos arreglos del jazz. ‘Promise Less Or Do More’ es un ejemplo de ello, una de las mejores canciones del álbum se apoya en el teclado y en las guitarras y a partir de ahí ya crece sola.

Después estarían las cercanas a Caetano Veloso y su bossa, especialmente ‘Intentions’, al acid jazz de corte electrónico (‘Courage’ y ‘Keep A Secret’) y no podía faltar la corriente del electro en el pop (‘Dead End’). En el medio tempo ‘Rollercoaster Ride’ y el gusto de la base electrónica en ‘High On The Heels’ es donde se dan los casos más flojos del álbum.

Rules no deja de ser una obra pop bien construida pero con la maestría de alguien que sabe unir las piezas de un puzzle para firmar un álbum agradable, impoluto en la producción y con un acabado atractivo para su escucha. Erlend Øye ha conseguido encontrar el ingrediente secreto para la mezcla tan difícil de pop y electrónica y lograr que suene tan bien. Sin ser su mejor trabajo, mantiene un nivel medio con aciertos interesantes.




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domingo, 20 de septiembre de 2009

The Ramones - The Ramones (1976)


Ramones fue una banda de punk formada en Forest Hills, en el distrito de Queens, Nueva York, Estados Unidos, en el año 1974.

Pioneros y líderes del naciente punk rock,[1] [2] cimentaron las bases de este género musical con composiciones simples, minimalistas y repetitivas y letras muy simples o incluso sin sentido, en clara oposición a la pomposidad y la fastuosidad de las bandas que triunfaban en el mercado de los años 1970:[3] [4] los largos solos de guitarra, las complejas canciones de rock progresivo y sus enigmáticas letras.[5] Su sonido se caracteriza por ser rápido y directo, con influencias del rockabilly de los años 1950, el surf rock, The Beatles, The Velvet Underground, las bandas de chicas de los 60's como The Shangri-Las y el garage proto-punk de MC5 y The Stooges.[6]

Ramones lideró la primera ola del punk en Nueva York, compartiendo el escenario del CBGB con Patti Smith, Television, Talking Heads, Johnny Thunders and the Heartbreakers, Blondie y Richard Hell, entre otros, y sirviendo de inspiración para la gran mayoría de las bandas de punk surgidas en la década de los 70.[7] Siendo una de las bandas más importantes de la historia del rock, su influencia se percibe en casi todas las formaciones de punk posteriores.[8] [7]

A lo largo de su carrera, los Ramones publicaron 14 discos de estudio y varias recopilaciones y discos en directo, haciendo un total de 21 álbumes. A pesar de su fama actual, el grupo sólo consiguió un disco de oro gracias al recopilatorio Ramonesmania en 1988, y sólo dos de sus álbumes consiguieron sobrepasar el top 50 en el Billboard estadounidense.[9] Ninguno de sus sencillos consiguió repercusión comercial.[2] La banda se disolvió en 1996, luego de terminar el último show de su gira mundial en Argentina para luego retirarse en el festival Lollapalooza. Tres de sus cuatro miembros originales (Joey Ramone, Johnny Ramone y Dee Dee Ramone) murieron en un intervalo de ocho años desde la desaparición de la banda. En 2002 el grupo fue incluido en el Rock & Roll Hall of Fame.





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jueves, 17 de septiembre de 2009

Atención Tsunami - El Lejano Oyente (2009)


La formación madrileña Healthcontrol sufrió una mutación en pleno proceso de grabación del disco que debería haber sucedido a su debut, Estacalma (2007). Es por ello que ahora se nos presentan bajo el nombre de Atención Tsunami, portando bajo el brazo los once temas que conforman El lejano oyente, una nueva y atractiva etapa para estos cinco músicos.

Como tantos otros grupos en la actualidad, Atención Tsunami se decantan por autoeditarse sus trabajos, y eligen hacerse conocidos entre la gente antes de publicar sus propuestas. Tras haber tocado en muchos locales, nos llega ahora la plasmación en disco de su peculiar modo de entender el universo del rock, siempre cantado en castellano (otra de las tendencias más usadas hoy en día).

Quitémonos enseguida de encima el siempre recurrente capítulo de influencias. Estos chicos suenan a muchas cosas, según la canción que toque (y a veces todo mezclado), pero ante todo los nombres que nos evocan son de formaciones poco complacientes en lo tocante a la accesibilidad de su sonido. Así, en el capítulo nacional se les podría emparentar con grupos como El Hombre Burbuja, Beef, Manta Ray o Schwarz, mientras que rastreando influjos foráneos podríamos toparnos con nombres como Mogwai o los pasajes más enrevesados de bandas como Radiohead o Placebo.

Pero quedarse en la anécdota de los parecidos no lleva a ningún sitio. Como ya pasa en las grabaciones de los grupos mentados, en el caso de Atención Tsunami conviene dejarse llevar por unas composiciones difíciles a una primera escucha, pero que ganan enteros con rapidez a medida que el oyente se ve atraído por su poder hipnótico. El arranque con 3.000 obstáculos ya pavimenta un camino de extrañeza que se construye a base de piezas con un importante componente atmosférico (y donde, como sucede en el mentado corte, las voces aparecen sin previo aviso e incluso se echa mano de las palmas).

Por destacar algunos de los temas, digamos que Técnicamente sí bucea en la onda más ochentera (guitarras, atmósferas y el tratamiento de la voz); Irina no sabe que es un robot confía ciegamente en una poderosa base rítmica –algo así como una réplica al Positive tension de Bloc Party– para crear nerviosismo y sumergirnos en tan peculiar historia; la casi instrumental Ésta es nos muestra su faceta más arisca, rock con aristas bien afiladas; y por su parte Kanashibari logra aunar todas sus virtudes, para elaborar la pieza más contundente en cuanto a resultados inmediatos.

En otra onda, sorprende hallar en mitad del marasmo eléctrico desplegado por la formación madrileña algunas composiciones más pausadas, incluso tremendamente frágiles, como Hambre, Un eco con dientes o La chica que se cae, marcando cambios de ritmo dentro del orden de escucha del disco.

Así pues, estamos ante una formación que busca romper las estructuras clásicas del rock, elaborando un discurso propio que no tiene la inmediatez de otras propuestas, pero que sin duda logrará ejercer su influjo sobre cualquier oyente que tenga a bien dedicarle más de un par de escuchas, algo sinceramente recomendado desde aquí.



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domingo, 13 de septiembre de 2009

Lisabö - Ezlekuak (2007)


Lisabö es un grupo de rock del País Vasco. Fundado en Irún en 1998 ha desarrollado una música muy experimental y personal, así como su formación (con dos baterías). El grupo ha ido evolucionado disco a disco en su sonido, un rock con trazos de punk, hardcore y noise, en la línea de grupos de post-hardcore o post-rock como Fugazi, Giant Sand, Low, sus paisanos Lif y Dut o los catalanes Standstill y 12 Twelve.Por cierto, cantan en Euskera



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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Soulsavers - Broken (2009)


En el 2007, Rich Machin e Ian Glover reunian sus talentos y ganas para lo que sería el segundo disco de estos "salvadores de almas" tras su aclamado debut del 2003 llamado ough Guys Don't Dance. Para las voces de su debut invitaron a Josh Haden de la banda Spain. Necesitaban una voz más expresiva y cargada de historia para su universo de rock, gospel y electrónica. Le propusieron la idea al gran Mark Lanegan (ex- Screaming Trees). El resultado fue el impresionante 2º disco “It’s Not How Far You Fall, It’s the Way You Land”. Después de esta gran placa, la unión se haría perdurable.
2 años repiten la fórmula, nuevamente los ingleses cuentan con la colaboración de Lanegan, sólo que esta vez agregan más invitados en los micrófonos: Jason Pierce (Spiritualized) en dúo con Lanegan para Pharaoh`s Chariot, Mike Patton en Unbalanced Pieces, Richard Hawley en las segundas voces en Shadows Fall y Gibby Haynes de Butthole Surfers codo a codo con Lanegan en Death Bells. 13 joyas para un par de iluminados que brillan aún más en compañía de la avanzada de la vieja escuela. De lo mejor de este año



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jueves, 3 de septiembre de 2009

Tom Waits - Real Gone (2004)

En tiempos de decadencia quedan pocos nombres infalibles a los que aferrarse como al proverbial clavo ardiendo. Tom Waits es uno de ellos. En estos últimos años, desde su alianza insospechada con el sello Anti que inauguró con el prodigioso “Mule Variations”, hemos podido constatar que su enorme personalidad, diseñada para habitar el margen de la carretera principal, encuentra perfecto acomodo y felicidad en la absoluta libertad creativa que su actual posición de cabeza de ratón le proporciona. Haciendo uso, y casi abuso, de esa libertad creativa nos ofrece su última entrega, “Real Gone”, el que tal vez sea su disco más difícil desde el ya lejano “Bone Machine”.

“Real Gone” es un disco de gravilla y herrumbre. Áspero y rudo, aunque también profundo, lleva más lejos que nunca la faceta más “difícil” de Waits, aquella que se comenzara a intuir en “Heartbreak And Vine”, se consagrara en el seminal “Swordfishtrombones” y encontrara su paroxismo provisional en “Bone Machine”. Desde entonces, esta cubista y agresiva exploración de la música tradicional norteamericana y centroeuropea se había convertido en un recurso sabiamente dosificado. No así en “Real Gone”, para el cual Waits grabó horas de su propia voz profiriendo rugidos y golpes guturales, dejando su garganta al rojo vivo, sangrando y esputando los jirones de carne, convirtiendo este material en un peculiar instrumento percusivo. Sobre esta insospechada base rítmica su renovada banda, en la que el piano brilla por su completa ausencia, grabó las pistas instrumentales, dejando como resultado un sonido único, aunque reconocible. La escueta banda, que incluye ilustres como el prodigioso guitarrista Marc Ribot, Les Claypool (bajo) y Brain (batería) de Primus, el veterano bajista Larry Taylor o la propia hija de Waits, Casey, a la percusión y turntables, ha sabido comprender a un verdadero marciano de andar por casa y nos ha conseguido regalar otro disco extravagante y especial, habitante feliz de una dimensión sonora propia, una suerte de hip hop tradicionalista y rústico que rompe todas las convenciones y suena más vanguardista que toda la electrónica del mundo. Repleto de “grooves” cíclicos de funk pantanoso y blues del Delta, por momentos parece un álbum de dance music para zombies epilépticos. Las tersas líneas de Ribot tornan, por ejemplo, “Hoist That Rag” en un mutante ritmo afrocubano en el que por su parte Waits nos regala simultáneamente una ruda exhibición vocal y una hermosa melodía subterránea. La clase de cosas que sólo ocurren en uno de sus discos.

Waits, que mantiene una envidiable y sabia mezcla de inquieto espíritu juvenil y sabiduría acumulada con los años, vuelve a ofrecernos un recorrido por su mundo literario repleto de gramática de blues y folk y personajes legendarios de cosecha propia de la América de los olvidados. “Real Gone” supone también una cierta prolongación del espíritu oscuro, pesimista y casi apocalíptico que fuera el hilo conductor de “Blood Money”. Conforme los años pasan y desafiando tópicos, no sólo Waits es un artista estéticamente menos acomodado, sino que también más comprometido con sus tiempos. En “Sins Of The Father” la larga y perezosa letanía expresada en términos casi bíblicos alcanza momentos prodigiosos en versos de penetrante visión: “Perversas son las ramas del árbol de la Humanidad/ Las raíces crecen hacia arriba y las ramas hacia abajo” . Waits incluso descubre una inédita faceta política, que deja un momento emocionante en la punzante balada antibélica “Day After Tomorrow”, epístola de un soldado desde el frente, llorando amigos e incluso enemigos caídos y soñando con el regreso a casa.

El romanticismo por el que es reconocido Waits va haciendo un discreto y progresivo acto de presencia hacia el final del disco, de manera que éste va endulzando su tono poco a poco con piezas hermosas y desnudas como “How's It Gonna End”, “Dead And Lovely” o “Trampled Rose”. Sin embargo, antes y durante, nos hemos dejado llevar en un recorrido por los pantanos y cacharrerías más ruidosas, invocando fantasmas como los de Captain Beefheart y otros legendarios shouters del blues como Screaming Jay Hawkins o Howlin' Wolf, cuyas enseñanzas Waits lleva más lejos que nunca en cortes como “Top Of The Hill”, “Shake It”, “Don't Go Into The Barn” o “Metropolitan Glide”.

“Real Gone” no es un disco diseñado para el neófito, pero sí un punto ineludible de encuentro para los iniciados en el universo de Waits y para los melómanos más inquietos. Si el rock ha podido alguna vez convertir a verdaderos patanes en falsos profetas, en el caso de Tom Waits somos nosotros los que debemos agradecer que un personaje de este calibre artístico haya decidido dejarse caer por nuestros pobres y destartalados pagos. Así que, una vez más y con toda humildad: Gracias Sr. Waits,

1. Top Of The Hill
2. Hoist That Rag
3. Sins Of My Father
4. Shake It
5. Don't Go Into That Barn
6. How's It Gonna End
7. Metropolitan Glide
8. Dead And Lovely
9. Circus
10. Trampled Rose
11. Green Grass
12. Baby Gonna Leave Me
13. Clang Boom Steam
14. Make It Rain
15. Day After Tomorrow



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jueves, 27 de agosto de 2009

The Mary Onettes -The Mary Onettes (2007)


The Mary Onettes es de ese tipo de discos que sólo tienen una explicación y es que sus compositores tienen el talento suficiente para no sólo llenar un disco con canciones atinadas de principio a fin, sino que en conjunto consiguen crear un ambiente recurriendo a una manera de arreglar los temas con la sutil electrónica que hizo grandes a New Order, sin recargarlos, haciéndolos totalmente espectrales pero cercanos, esa música que permuta entre la melancolía y la explosión de vitalidad ensoñadora. Eso es este disco, una ensoñación de paisajes con neblina, bosques en penumbra y vestuario negro, como la portada, como el interior del disco, como toda el decorado que uno puede imaginar en un concierto suyo, sí, con claras influencias que no pretenden disimular pero que les sientan bastante mejor que a muchos de sus contemporáneos.

Se formaron en 2000 y tras tres Eps debutan con este disco, esa posiblemente es la clave, todos los sabemos, siete años para madurar un disco es tiempo más que suficiente como para ofrecer lo mejor de sí mismos, luego vienen los problemas cuando hay que sacar un disco cada uno o dos años, esperemos que en su caso la gran burbuja de vapor que es este disco no se deshinche sin sentido.



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